viernes, 9 de septiembre de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Al fin, verano.
Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancolicamente,
gira lunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lucida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navio, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
lunes, 13 de junio de 2011
A nuestros "yo" del pasado y presente
Ayer volví a decirle hasta luego. Entre la calle Roma y Valencia nos despedimos, en una despedida menos dura que la anterior.
Haciendo balance, jamás hubiera imaginado todo esto. Haré una especie de flashback:
Aquel 31 de diciembre de 2010 todo cambió. Mi “yo” por aquel entonces había descubierto un blog, su blog; un blog ante el cual no existía la indiferencia. No recuerdo el principio de nuestra historia con exactitud, por eso aún no he borrado los historiales del explorador, para cuando nos dé por averiguarlo. Lo que sí que recuerdo es que todo empezó entre septiembre-octubre de 2010. Todo muy azaroso. Aún no consigo recordar exactamente cómo llegué a su blog. Mi “yo” empezó a imaginar vagamente, como quién en una turbia imagen mental intenta distraerse como perdido entre realidad y ficción de un amor platónico o imposible, inalcanzable; es decir, un enamoramiento instantáneo y pasajero por razones obvias que marcan lo indiscutiblemente efímero de su existencia siempre irreal. Sus palabras enamoraban, y su mirada en la pequeña foto de perfil parecía decirme algo; travesaba la pantalla y desataba una serie de sentimientos extraños en mi interior. Lo único que sé con exactitud es que desde el primer momento pensé: éste es para mí. Incluso sufrí en ocasiones, pensando que nunca llegaría a conocerme. Y me lo tomé en serio, aunque hizo falta un pequeño empujoncito del azar (otra vez).
Quién iba a decir a mi “yo” de hoy, mi “yo” de ahora, que mi motor y mi fuerza iba a ser alguien que jamás creí que llegaría a mi vida. Alguien que supera todas las expectativas por inimaginable y que rompe esquemas y se sale de toda idea preconcebida. Alguien que hace que las escalas de valores y de esperanzas se redimensionen y se dibujen diferente. Parece que idealice, pero de la idealización a lo ideal hay un paso, y es que para mí él es la persona ideal. Único, inconfundible. Alguien que ha sido capaz de entrar en lo más profundo de mi ser y establecerse para siempre. Alguien que me ha hecho ver todo claro y que se ha convertido en lo más importante de mi vida, y que ha creado nuevas prioridades. Alguien que no olvidaré jamás simplemente porque no será necesario. Encontré el amor de mi vida. En algún momento de sus ajetreados y complejos caminos dos “yo” se encontraron, en un cruce inédito, que les hizo empezar una nueva ruta juntos, una ruta eterna, que sigue una senda que se construye día a día, y que deja una estela mágica y preciosa que brilla con luz propia, y que es imposible de apagar.
Y quiero ahora hablar en especial a su “yo” del pasado, que escribió esta entrada que aún cautiva a mi “yo” del presente:
MARTES 28 DE SEPTIEMBRE DE 2010
Sería gracioso descubrir que tropezó en el mismo desnivel de acera que yo.
O al menos,a mí me resulta gracioso imaginarlo mientras camino por la ciudad.
Caminar por la ciudad es una sensación curiosa.
Sabes que estás rodeado de multitud de personas,pero sientes como si estuvieras solo en el mundo.
Y mientras vas de calle en calle tienes mucho tiempo para pensar sobre tu vida,ayudado de tus canciones favoritas o escuchando el ruido de los motores de los coches.
Una vez más mi torpeza salió a relucir.
Como podeis adivinar,casi me doy contra el asfalto,esta vez faltó poquito.
Tuve uno de mis tantos pensamientos idiotas.
¿Y si aquella persona tropezó alguna vez de la misma manera?
Fue como abrir la caja de Pandora.
Desde ese momento empecé a preguntarme montones de cosas similares.
¿Habrá pasado por aquí hoy?
Puede que haya cruzado este paso de cebra.
Os preguntaréis quién es esa persona de la que hablo.No lo sé,pero estoy seguro de que en algún lugar de este universo,quizá no tan lejos,existe.
También sé que estamos hechos el uno para el otro y que para mí,esa persona es completa,perfecta.
Me frustra que aún no haya llegado.
Me paso horas pensando en quién podría ser,pero desisto.
Si de algo me he convencido durante estas semanas esque esa persona aún está por descubrir.
No estoy seguro de como sabré quién es,pero supongo que será un contacto mágico,eléctrico y magnético.
Os daré un consejo.
Jamás desistáis en vuestra búsqueda personal de aquella persona que os complementa.Os aseguro,o así me gustaría que fuera,que esa persona también os busca y que más de una vez,también se ha hecho todas estas preguntas.
Matt del pasado: te habla Víctor del presente, un chico al que posiblemente aún no conozcas. Te informo de que Víctor del pasado tropezó en el mismo desnivel que tú; no en la misma calle, pero si en el mismo lugar. También se hizo todas esas preguntas, aunque ambos fuerais ajenos a esa casualidad. Te comunico, además, que esa persona de la que hablas, y no quiero que me taches de egocéntrico, soy yo (y lo sé de buena tinta porque me lo recuerda cada día tu “yo” del presente). Tampoco estábamos tan lejos: 656km aproximadamente. Pero ambos sabemos que las distancias se acortan, y que alguien día no muy lejano la distancia se verá reducida para siempre. Mi “yo” del pasado también se pasaba, cómo tú, horas pensando en quién podía ser esa persona que le complementaba. Por cierto, ¡claro que yo existía! Ah, y tienes razón, supiste quién era yo porque el contacto fue mágico, eléctrico y magnético. Gracias por no haber desistido en tu búsqueda. Y sí, mi “yo” también te andaba buscando, y pensaba igual que tú.
A día de hoy, tu “yo” hace muy feliz a mi “yo” y viceversa, y ambos auguran que va para largo. Matt del pasado, gracias por, en un futuro no muy lejano, cruzarte en el camino de Víctor del pasado. Los dos os enviamos recuerdos desde el “nosotros” del presente :)
domingo, 29 de mayo de 2011
Nublado

miércoles, 25 de mayo de 2011
km 0
martes, 24 de mayo de 2011
Horas bajas a altas horas.
domingo, 8 de mayo de 2011
Tardes de bohemia (I)